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1 Beringia y los primeros pobladores del continente americano.


   Existe un gran número de teorías acerca del origen del poblamiento americano, de todas hay una que posee un mayor consenso científico. Sin embargo, esto no significa que otras teorías no puedan tener validez en menor grado, a título complementario. Por otro lado existen otras teorías que podemos calificar de fantásticas, y que son pura invención. Veremos hoy la teoría que mayor consideración tiene entre los especialistas que es la que sostiene que el poblamiento de América se produjo básicamente a través del Estrecho de Bering, paso que fue utilizado por gentes de diversa procedencia, en su mayoría asiáticos y en distintos momentos a partir del 40.000 a.C. hasta la llegada europea.

   Cabe señalar que este modelo de poblamiento se conoce como tesis americana, lo cual resulta incorrecto y genera confusión, pues quien planteó por primera vez esta teoría fue un español, fray José de Acosta (1540-1600), por lo que hubiera debido denominarse con propiedad tesis española. Acosta recopiló importantes datos científicos en el campo de la antropología, ciencias naturales y de la medicina, de esta última destaca su estudio sobre el mal de las alturas. Escribió la famosa Historia natural y moral de las Indias, sobre las costumbres y modo de vida de los indios.

    En primer lugar nos situaremos geográficamente en el área conocida como Beringia, esta zona es para nosotros poco familiar geográficamente. Beringia es un área terrestre y marítima que comprende la parte oriental de Asia (Siberia) y el extremo norte occidental de América (Alaska), en torno al Estrecho de Bering, llamado así por su descubridor, el marino y explorador danés, al servicio de la marina rusa, Vitus Bering (1681-1741).



    El Estrecho de Bering sería la aproximación de dos zonas: -1- una parte americana que comprende la península de Seward hasta el cabo Príncipe de Gales. Y -2- una parte asiática integrada por la península de Chuckchee hasta el cabo Dezhnev, ampliando mapa podemos situar estos puntos. La longitud entre ambas partes abarcaría cerca de 100Km. En esta zona también son fundamentales las islas y tierras sumergidas de profundidades menores de 100m, que en función de la presencia de hielos, o bien una bajada importante del nivel de mar contribuirían a facilitar el paso de eventuales grupos por esta región sin necesidad de barcas.

    De este modo, en función del condicionante climático se han analizado varias rutas de acceso a América. Desde Siberia, una ruta sería por la llanura costera junto al océano Ártico, otra podría bordear los montes Cherski, Kolima y Koryaks avanzando por la costa del mar de Okhotsk, y una vez en Beringia es cuando dependiendo de las condiciones climáticas los grupos trazarían la estrategia más viable para llegar a la parte americana del Estrecho. Una vez en el lado americano seguirían dos posibles accesos, por la llanura ártica hasta la desembocadura del MacKenzie, situado más hacia el Este, o por la cuenca del río Yukón, para pasar también a la cuenca del MacKenzie.

   La teoría de un origen asiático del hombre americano se operó en base a unos argumentos fundamentalmente antropológicos y lingüísticos, la evolución de estos estudios es sumamente interesante, ya que se manifiesta uno más de los incontables ejemplos sobre como las verdades de la ciencia son siempre provisionales, o lo que es lo mismo erróneas, y están destinadas a ser sutituidas por otras. Las primeras observaciones que consideraban la existencia de un único tipo físico característico del hombre americano fueron realizadas por un erudito español Antonio de Ulloa (1716-1795), que había estado en distintas zonas del Nuevo Mundo en la segunda mitad del siglo XVIII. Esta propuesta de raza única fue también observada por otros estudiosos como el médico y antropólogo Samuel G. Morton (1799-1851), aunque este tipo monoracial dentro de su homogeneidad presentaba también algunas diferencias entre los distintos grupos de indios americanos. La reputación y peso científico de Morton hizo incontestable en aquel tiempo la tesis de que los indios americanos presentaban un único tipo racial definido con unos rasgos generales. En verdad, eran poco precisos, y no se tuvo en cuenta aspectos fundamentales como diferencias de estaturas, conformación craneal, y así las cosas perduró la teoría de una unidad racial americana, cosa que no era cierta.


    La tesis unitaria o monoracial de Morton tuvo muchos seguidores, el principal continuador fue Ales Hrdlicka (1869-1943), antropólogo checo que acepta la tesis basada en la unidad amerindia donde predominan muchos rasgos físicos específicos de grupos mongoloides, pero también había otros grupos que carecían de dichos rasgos mongoloides. A este hecho ofrece Hrdlicka una sencilla explicación, propone que estas diferencias se deben a desarrollos aislados de los varios grupos instalados, su evolución separada en escenarios distintos es lo que produce las diferenciaciones posteriores.

   De sus conclusiones se deduce que los pueblos asiáticos e indios americanos tienen unos antepasados comunes, y que las diferencias que hoy existen entre unos y otros son debidas a adaptaciones al medio ambiente en sus correspondientes y particulares territorios, aislados unos de otros, esto sería lo que produce la diversificación de los rasgos raciales en América. Además consideró que la emigración a América no se había producido de una sóla vez, sino en varias ocasiones, eventualmente, y negaba que se haya producido antes del 10.000 a.C. Más abajo comprobaremos que no era así, pues que los grupos ya venían diversificados antes de pisar América. Para Hrdlicka, y otros investigadores como Wissler o Chamberlain, el tipo amerindio se halla en la actualidad en Siberia, China, Tibet, Mongolia, Corea, Japón, Malasia, Polinesia, Formosa, y especialmente en Filipinas (igorrotes).

    La tesis de unicidad de Hrdlicka y sus seguidores prevaleció en el mundo académico y sólo a principios del siglo XX fue contestada con nuevas tesis que proponían un origen heterogéneo de la población amerindia. Las pruebas para demostrar la validez de esta nueva tesis eran la presencia de elementos raciales distintos entre los amerindios, que sólo pueden explicarse por la presencia de grupos raciales primarios, pre-australianos, pre-negroides, incluso mediterráneos, caspianos entre otros. Esto provocó un encendido debate que finalmente tumbaría las tesis de unicidad y elevaría la tesis de la diversidad o poliracial… Por primera vez triunfa académicamente una corriente que defiende que no fue UNO sino que fueron VARIOS los grupos raciales que conformaron la población amerindia.

"…se daba por sentado que todos los indios eran esencialmente iguales. La diversidad de las poblaciones del Nuevo Mundo ha sido bien establecida."

W.S. LAUGHLIN.   


   En el plano lingüístico se dio el mismo debate unicidad-diversidad racial del poblamiento amerindio, y en esta disciplina también quedaron derrotadas la tesis unitarias. En este campo debemos destacar los primeros estudios recopilatorios y clasificaciones de las lenguas amerindias por parte de eruditos españoles de las más activas figuras del saber científico y humanista, como el abad Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809), polígrafo, lingüista y filólogo, padre de la lingüística comparada, estableció el primer compendio de lenguas amerindias compuesto por 11 familias lingüísticas (7 en el Norte, y 4 en el Sur del continente).

   Posteriormente otros autores añadirían tantas y tantas familias lingüísticas que acabarían superando el centenar. Del mismo modo que ocurrió con los elementos raciales, en el campo de las lenguas, la amplia variedad contenía elementos afines que hacían pensar lógicamente en una unidad lingüística en consonancia con un tipo físico único, los pilares de la tesis unitaria. Pero los nuevos estudios que trataron de agrupar estos caracteres comunes en unos pocos troncos lingüísticos arrojaron bastante luz a esta cuestión.

"Todas las lenguas americanas que se han podido estudiar caben dentro de este plan de parentesco. Además hemos determinado parentescos con varios grupos del Asia y de Europa como una extensión de la red que aquí mostramos. De ahí concluimos que las lenguas de América no se formaron en aislamiento, sino en condiciones de contacto con el Viejo Mundo. El poblamiento de América y la diferenciación lingüística se habrán desarrollado simultáneamente."

MAURICIO SWADESH.   


    Por todo ello la conclusión evidente es que la diversificación lingüística, así como la étnica, tuvo que producirse antes de la penetración de los pueblos asiáticos (Siberia, China, Tibet, Mongolia, Corea, Japón, Malasia, Polinesia, Formosa y Filipinas) en América. Los grupos menos mongoloides fueron los primeros en llegar a América alcanzado el extremo sur, ello justificaría su escaso parecido con el resto de asiáticos.

    Volvemos a insistir que esta teoría de un origen asiático para el poblamiento americano a través del Estrecho de Bering es la que goza de mayor aceptación, sin embargo, existen otras muchas que pueden ser complementarias, y que testimonian otros grupos migratorios y otras vías alternativas. Esta riqueza de propuestas y argumentos, algunas muy sugerentes, otras fascinantes, las dejaremos para otra ocasión.

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0 Creta. La floreciente civilizacion minoica.

   Durante el III milenio a.C. hubo una isla entre el Mediterráneo y el mar Egeo donde se desarrolló una rica cultura llamada minoica, conformada dentro del mundo que tradicionalmente denominamos prehelénico. En este mundo prehelénico, fue la isla de Creta un núcleo cultural y centro civilizador de primer orden. La cultura minoica remonta sus orígenes hasta el III milenio a.C., su situación estratégica, enclave privilegiado visitado por innumerables barcos mercantes favorecieron su rápido desarrollo cultural y bonanza económica de sus habitantes. A partir del 2800 a.C. adquiere cierta influencia en el ámbito Egeo, con contactos en Egipto, Anatolia, Chipre y la franja sirio-palestina, incluso Italia, su dominio del mar fue varios siglos anterior al de los fenicios.

   En torno al 2500 a.C la arqueología detecta diferencias sociales, del estudio de sus tumbas se infiere cierta estratificación social, con el desarrollo de una élite destinada a convertirse en los señores de la isla. En esta fase pre-palacial se operan cambios socio-políticos que culminarán con el surgimiento de una estructura proto-estatal que se manifiesta a partir del 2000 a.C con la aparición de las primeras estructuras de tipo palacial que marcan el inicio de una nueva etapa. En pocas palabras, el III milenio es el período cretense primigenio, etapa en que se constituyen los fundamentos de la civilización minoica. Si bien la cultura minoica no fue un elemento propiamente heleno, su clara influencia en la órbita del mundo griego obliga a incluirlo en el estudio de las sociedades prehelénicas que ya sintetizamos en un conciso artículo anterior. El mundo cretense se nutre de influencias culturales externas pero a la vez difunde su propia cultura, que será extraordinariamente avanzada y singular. Los aspectos artíscos y religiosos los dejaremos para un próximo artículo.


   En el II milenio a.C. la cultura minoica contiene dos etapas de gran esplendor, se ha configurado esta peculiar civilización que muestra como principal característica la aparición por vez primera del palacio como gran edificio y organismo cuya función es el control de los recursos agrícolas, acaparar y distribuir los excedentes. Cnosos, Festos (Phaistos), Hagia Tríada, Gournia, Palaikastro, Zakros o Mallia son algunos de los palacios más conocidos, siendo el más importante Cnosos, situado en la Creta central. El palacio de Cnosos en algún momento debió ejercer una hegemonía sobre el resto de la isla. La ausencia de murallas puede explicar que los cretenses reducían a sus atacantes externos en el mar. Pero, ¿qué hay del enemigo interno?. Las tensiones internas no debieron ser muy fuertes permitiendo al principio una organización de principados independientes regidos por su respectivo rey, que tarde o temprano todo el poder se centralizaría en la figura del rey de Cnosos, cuyo rey más famoso fue Minos, de donde tomó el arqueólogo británico Sir Arthur Evans (1851-1941) el término minoico para designar a esta fabulosa civilización.

Evans halló en Cnossos una escritura y una lengua pre-griegas. En el II milenio a.C. se desarrolló en Creta una escritura jeroglífica o pictográfica cuyos primeros ejemplos datan del 1900 a.C., que tuvo su continuidad en la denominada escritura Lineal, cuando se integraron más tarde los micénicos. La escritura Lineal A no se ha descifrado aún, se utilizó en Creta entre los años 1700-1450 a.C. Mientras que la escritura Lineal B, posible adaptación de áquella, sólo la encontramos en Cnossos y fue la que se utilizó también en el continente, en el mundo micénico. De lo que se deduce que los micénicos tomaron esta escritura de Creta.

   Creta reluce por su riqueza agrícola, actividad metalúrgica y una nutrida red comercial que son causa directa de su florecimiento. Su crecimiento y potencial permite en su mayor apogeo una política expansionista de carácter colonizadora, llegando a controlar el conjunto de las Cícladas, Citera, Melos, Egina, entre otras islas de su radio de influencia. Esta expansión colonial es lo que impulsa a Tucídides a hablar de una talasocracia cretense (hegemonía marítima minoica). En aquel tiempo al parecer, incluso exige tributos humanos a Atenas (para alimentar al Minotauro). Según la leyenda clásica para compensar el asesinato del hijo del rey Minos, cada 7 años se proporcionaban 7 parejas adolescentes, hasta que en una de estas "remesas" estuvo el héroe Teseo, enamorado y ayudado por la hija del rey Minos vence al Minotauro y libera a Atenas de tan sangriento tributo.

   Mucho se ha reflexionado sobre la talasocracia cretense. No se concibe cómo un pueblo aparentemente pacífico y refinado pudiera tener el control del mar y extenderse contando con numerosos enclaves. Es probable que Minos realizara una actividad pirática por el Egeo, combinado con el siempre relevante comercio ultramarino, la prospección de metales y un desarrollo exquisito del artesanado, sobre todo orfebrería. En tanto que la presencia de vasijas grandes de grano, de hasta 2 metros de altura, nos hace pensar que la producción agrícola no era suficiente.


   La mayor maravilla de la cultura minoica fue su arquitectura, manifiesta en sus ingentes palacios, destruidos y reconstruidos una y otra vez por los frecuentes y violentos seísmos que sacudían la isla. La gran mayoría de aquellos palacios y ciudades resultaron gravemente destruidos por incendios y terremotos hacia el 1700 a.C,. destrucciones más serias y violentas de lo habitual, marcan el final de la época paleo-palacial (2000-1700) a.C., pero nuevamente se vuelven a reconstruir. Este nuevo período es conocido como Neo-Palacial (1700-1400) a.C. Las reconstrucciones sirvieron para agrandar las dimensiones y perfeccionar las instalaciones, llegando a desarrollar el primer sistema anti-terremotos de la historia, tras muchos ensayos a lo largo de siglos de experiencia obtienen un sistema de construcción anti-sísmica, que podemos ver en la imagen abajo. Al principio intentaron reforzar las paredes con contrafuertes cada vez más gruesos, pero los terremotos vencían la estructura derrumbando el muro de mampostería con demasiada frecuencia. La solución llegó cruzando tablones de madera dividiendo el muro en secciones, presentando el conjunto más flexibilidad y resistencia al derrumbamiento, de este modo se obtuvo el más antiguo, sencillo y eficaz sistema anti-sísmico, hace unos 4000 años.


   Su arquitectura pudo desarrollar edificios de hasta tres y cuatro plantas, el más espectacular palacio fue el de Cnosos, que llegó a alrededor de 1500 salas, sus pasillos eran kilométricos, sus patios en realidad también fueron pozos de luz de óptimo aprovechamiento lumínico, poseeyó un sistema avanzado de ventilación mediante compuertas superiores, que permitían cortar corrientes de aire, o canalizarlas hasta las estancias más internas del palacio, una red de agua con tuberías de terracota, presencia de baños, un magnífico sistema de alcantarillado, preparado incluso para evacuación de lluvias torrenciales. En esencia, los constructores cretenses lograron un alto nivel de ingeniería que no volverá a repetirse en ninguna otra parte del mundo hasta varios siglos después.


   Y llegó un día trágico en torno al 1500 a.C. para el que nadie estaba preparado. Ni siquiera el mejor sistema anti-sísmico antiguo ni actual hubiera soportado lo que se avecinaba. Un maremoto producido por una de las más violentas erupciones volcánicas de la historia, en la isla de Tera (actual Santorini, a unos 160 Km. al norte de Creta) provocó una serie de enormes tsunamis que arrasaron por completo el mundo cretense, los pocos supervivientes jamás pudieron recuperar su nivel de poder, y sucumbieron a la llegada de los micénicos un siglo después, en el 1400 a.C. En la misma Tera se cree que pudo estar una ciudad legendaria que todos hemos conocido por el nombre de Atlántida. Algunos investigadores piensan que Creta y Tera constituyeron o formaron parte de la Atlántida.

   En la isla de Tera se descubrió una ciudad -Akrotiria-, con el mismo nivel técnico y cultura desplegada en Creta, por lo que la ciudad encontrada en Tera se considera que también pertenece a la civilización minoica. En un próximo artículo profundizaremos más en este descubrimiento y algunos aspectos relacionados con la siempre misteriosa Atlántida.



CRONOLOGIA BÁSICA DE LA CULTURA MINOICA.

-Época pre-palacial (2800-2000) a.C.

-Época paleo-palacial o de los "Primeros Palacios" (2000-1700) a.C.

-Época neo-palacial o de los "Segundos Palacios" (1700-1400) a.C.
También llamada de los "Grandes Palacios"

-Época Post-Palacial (1400-1100) a.C. Presencia de micénicos y otros pueblos. La civilización minoica desaparece, no hay continuidad y se abren camino otras nuevas culturas. Tal vez si este dominio minoico hubiera perdurado e irradiado en Grecia, Creta hubiera sido la cuna de la civilización occidental.

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0 Tartessos. La investigacion sobre la Tarsis biblica.



   Buena parte de la imagen que tenemos de Tartessos se debe a las investigaciones arqueológicas del hispanista alemán A. Schulten, que siguiendo las fuentes clásicas concibió una idea predeterminada de Tartessos como paradigma de la primera civilización occidental. Más tarde surgió el concepto Orientalizante que daba mayor énfasis a la presencia oriental fenicia, hasta el punto de aseverar que la cultura tartésica estaba profundamente influida por Oriente. Como pudimos ver en una entrada anterior, otorgar un mayor protagonismo a autóctonos o foráneos modifica las conclusiones fundamentales. Otra torpeza cometida fue que hasta los años 80 del siglo XX, se buscaba todo tipo de tesoros, piezas de oro, plata, joyas, y se despreciaba todo aquello que no encajaba en las teorías preconcebidas, como cerámica común, porque todos aceptaban las conclusiones de Schulten y se trabajaba para corroborarlas. En los estudios se tenía sólo en cuenta a las clases altas y no a la gran masa de la sociedad, se estableció que la clave del éxito de Tartessos era el comercio, que surgió por un impulso externo, la demanda de minerales (plata y estaño) y que por esto Tartessos triunfó económica y culturalmente, recordemos que su período de esplendor abarcó (750-550) a.C.

   Desde entonces los nuevos investigadores influenciados más por corrientes de claro contenido social, influidos por la arqueología italiana, inglesa y francesa, se apartan de las ideas anteriores, y comienzan a revisar todo el material arqueológico estableciendo una secuencia cultural que examine qué había antes de la aparición de Tartessos, para establecer sus raíces. Así desde los 80 del siglo XX una arqueología renovada se encaminó hacia una visión de conjunto que integrara el papel de toda la sociedad, sin dar toda la prioridad a la imagen de los colonizadores. Desde entonces numerosos estudios se han sucedido, llevados a cabo por especialistas como A. García y Bellido, J.Maluquer, J.M. Blázquez, F. Presedo, M. Bendala, M. Koch, J. Alvar y C. González Wagner, entre otros.

Fuentes bíblicas sobre Tartessos.
   Entre las fuentes historiográficas sobre el mundo tartéssico contamos autores griegos y romanos, y con textos bíblicos que también mencionan a Tartessos (Tarsis) como un reino. En este artículo vamos a tratar las fuentes bíblicas, dejando para otra ocasión a los autores grecolatinos. Ya en 1580 el jesuita Pineda refería los viajes de las naves de Salomón a Tarsis, en compañía de las naves de Hiram, rey de Tiro, fue el primero en apuntar que la Tarsis bíblica era Tartessos y que estaba localizada en el sur de la Península Ibérica.



"Es de saber, que también la flota de Hiram, que conducía oro de Ofir, trajo asimismo de allí muchísima madera de tino (ébano oloroso) y piedras preciosas."

"Todos los vasos en que bebía el rey Salomón eran también de oro; e igualmente toda la vajilla de la casa o palacio del Bosque del Líbano era de oro finísimo; no se usaba la plata para dichos vasos, ni casi se hacía aprecio de ella en tiempo del rey Salomón (por causa de su gran abundancia). Pues la flota del rey se hacía a la vela, e iba con la flota de Hiram una vez cada tres años a Tarsis a traer de allí oro y plata, y colmillos de elefantes, y monas, y pavos reales."

Reyes III, 10-12. Magnificencia y riquezas de Salomón.


   El Libro de los Reyes es una crónica sobre el reinado de Salomón, en este pasaje aparece Tarsis, que según algunos investigadores puede tratarse de Tartessos, de algún puerto situado a las orillas del Guadalquivir. Sin embargo, por el tipo de productos citados no está clara que la procedencia sea la Península Ibérica, al menos que allí llegasen por otra vía. Tarsis en este caso podría ser otro lugar con el mismo nombre, mar de la India o algún puerto vecino a Ofir.

"Y dominará de un mar a otro, y desde el río hasta el extremo del orbe de la tierra. Postráranse a sus pies los etíopes, y lamerán el suelo ante él sus enemigos. Los reyes de Tarsis y los de las islas le ofrecerán regalos; traeránle presentes los reyes de Arabia y de Saba. Lo adorarán todos los reyes de la tierra, todas las naciones le rendirán homenaje".

Salmo 71, 9-11.


   La cronología de los Salmos no está nada clara. Nos hallamos ante una serie de alabanzas para entronizar un rey de Israel. Según este texto también hay reyes en Tarsis, que hace referencia a un Estado. Existe una relación de fuerzas en torno al rey, por el tono se le reconoce un gran poder al rey de Israel, aunque en realidad dentro del contexto histórico sería un reyezuelo. Otras referencias históricas podemos encontrar en la Biblia: Isaías II, 12-16; Jeremías X,9.

"Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas; con plata, hierro, estaño y plomo abastecía tus mercados".

Ezequiel 27,12.


"Los barcos se juntan para mí, los navíos de Tarsis en cabeza, para atraer a tus hijos de lejos, juntos con su plata y su oro, por el nombre de Javeh tu Dios, y por el santo de Israel que te hermosea".

Isaías LX, 8-9.


   Ezequiel es un profeta en el exilio, deportado por Nabucodonosor en el 597 a.C, fue cautivo en Babilonia, se piensa que redactó un oráculo contra Tiro. La base principal para apoyar que Tarsis es Tartessos es la enorme cantidad de plata que abunda por la corte de Salomón, que sólo puede proceder de la Península Ibérica (España). En el Museo Minero de Tel-Aviv (Israel) existe un lingote con letras tartésicas que vendrían a confirmar que Tarsis y Tartessos son el mismo país. Otro dato importante es que Tarsis figura en el texto como proveedora principal de metales que casualmente son todos producidos en Tartessos. Se han barajado otros muchos sitios como mercado distribuidor de productos, desde Asia Menor, el Mar Rojo, hasta la India.
   En cuanto a la cita de Isaías se ha considerado que se está refiriendo a las lejanas colonias de Occidente, Tartessos.

   De todo lo que hemos visto, podemos sacar una conclusión, no todas las referencias a Tarsis vienen a significar el mismo lugar. Además, la propia palabra Tarsis, significa mina o fundición, en la que destacó Tartessos, sin embargo también existían otros puntos o centros metalúrgicos en el circuito comercial fenicio del Mediterráneo oriental. Para otro momento dejamos las fuentes griegas y latinas que aportarán otros datos muy interesantes sobre Tartessos, realmente uno de los temas más fascinantes y cautivadores del mundo antiguo en la Península Ibérica.


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2 Condicionantes naturales del mundo sumerio.


   En este viaje por el mundo sumerio, saber cómo era el territorio mesopotámico ayuda a comprender el desarrollo particular de la zona respecto a otras civilizaciones que florecieron. Tenemos que distinguir dos áreas principales. -1- La Alta Mesopotamia al Norte, que comprende un vasto territorio integrado por Subartu y la estepa del Yazirah, tierra conectada con el desierto sirio, precisamente aquí se constituirá en su momento Asiria. -2- Y la Baja Mesopotamia al Sur, área más reducida entre el Tigris y el Eúfrates dominado por la llanura y los cursos fluviales, donde emergerá el complejo mundo sumerio.

   Mesopotamia forma parte del llamado Creciente Fértil, una zona que abarca también el corredor sirio-palestino y el curso del Nilo hasta el Alto Egipto.

   Fue en el sur, en la Baja Mesopotamia, en un paisaje de llanuras y cursos de agua donde se asentaron los primeros pobladores sumerios. La Baja Mesopotamia limitaba al Sur por grandes ciénagas que llamaron Tierra Amarga, mientras que al Norte y al Este las fronteras naturales venían marcadas por las estribaciones montañosas de Anatolia (Asia Menor, actual Turquía) y las montañas de Irán (los montes Zagros). Por último, por el Oeste se extienden los desiertos de Jordania y Siria.

   En este mapa colgado a título orientativo podemos situar la Alta Mesopotamia que abarcaría todo el área de ASSYRIA (Asiria), donde emergerá posteriormente este gran imperio, y bajando los dos grandes ríos, la Baja Mesopotamia que corresponde al mundo de SUMER (Sumeria), una de las primeras civilizaciones cuya historia comenzaremos a tratar muy pronto.

   Uno de los problemas fundamentales de la Baja Mesopotamia, y en verdad, rasgo común de toda la region mesopotámica es el tórrido calor y la total ausencia de lluvia en verano. Pensar en una actividad agrícola es imposible sin contar con las aguas de los dos grandes ríos: el Tigris y el Eúfrates. Sin embargo además existe otro problema añadido, al contrario a lo que sucede con el Nilo, en Mesopotamia las inundaciones se producen en el momento más inoportuno para el agricultor.

Cuando se siembra a finales de año, el grano crece a pesar de la escasez de agua y hacía la primavera cuando está a punto de alcanzar la madurez es cuando los ríos se salen de madre produciendo la mayor inundación, en el momento más inconveniente para el agricultor que tanto esfuerzo ha dedicado en sacar adelante tan duro trabajo.

   Para solventar este problema, los primeros pobladores sumerios tuvieron que desplegar su ingenio para obtener cosechas a toda costa si querían permanecer y sobrevivir en este territorio. Tras muchos ensayos fueron perfeccionando una infraestructura hidráulica que les permitió obtener un aceptable control de los cauces de los ríos mediante diques, canales, presas y desagües adaptándose a la sequía y a la inundación. Así en tiempos neolíticos en torno al IV milenio a.C. en el período de El Obeid, en los albores de la civilización Sumer había alcanzado un nivel técnico más avanzado que las demás regiones vecinas.

En general, y esto es aplicable a todas partes, cada entorno otorga unos recursos particulares, que imponen diferentes métodos de subsistencia a sus habitantes. Como consecuencia vemos el peso que toman las difíciles condiciones geográficas, y aunque el medio natural no es determinante, sí influye condicionando el devenir histórico de las sociedades que se asientan en un entorno con unas características concretas, en nuestro caso, la Baja Mesopotamia, que era casi inhabitable. Aquí la inmensa red de canales facilitó la comunicación entre sus habitantes, pero favorecía la disgregación política, la proliferación de ciudades-estado y por consiguiente, la rivalidad entre las mismas, como pasará en Grecia milenios después..

Para entenderlo mejor comparemos Sumer con Egipto.
A diferencia de Egipto donde el dirigente a través de sus servidores dominaban con gran eficacia todo el curso del río y las tierras de cultivo, en Sumeria un laberinto de canales dificultaba este férreo control. Indirectamente favorecía el auge de ciudades-estado, una independencia política con ciclos de poder eventuales, que llegaban a tener en ocasiones pretensiones expansionistas de unas ciudades sobre otras, y así sucedió una y otra vez, con conflictos y sucesiones hegemónicas interminables, agravado por otros factores de inestabilidad como la llegada de nuevo grupos humanos, por esto Sumeria nunca se unificó tan sólidamente como lo hizo Egipto.

Muchos reinos e imperios se sucedieron, construidos y descompuestos con incesantes conquistas, anexiones, dominaciones, participando en este concierto multitud de pueblos, además hubo algunas zonas que pervivieron de manera autónoma durante mucho tiempo.

   Por estas razones se puede comprender mejor por qué en Egipto coronó la unificación y se dotó de una administración estatal fuerte, administración que nunca llegó a desarrollarse del todo en Sumer, bien porque no tuvo la experiencia necesaria, ni los recursos suficientes para aplicarse y superar los continuos cambios de gobernantes, de fronteras, insuficiente capacidad para incluir los territorios nuevos que eventualmente se volvían a perder. En conclusión, Sumeria era mucho más inestable políticamente y mucho más heterogénea que Egipto, lo que impidió la configuración de un sólido y duradero estado, tuvo demasiados y de muy diversa fuerza y personalidad, como iremos viendo más adelante.

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0 FEUDALISMO. -2- Comitatus, Beneficium y Encomendacion.


   En el Occidente europeo la disolución del Imperio romano y la implantación de los reinos germánicos trajo como consecuencia un cambio importante en las condiciones de vida de la sociedad, estos cambios se tradujeron en la continuidad de ciertos elementos pertenecientes al mundo romano y germánico, elementos de la antesala feudal cuya evolución y convergencia acaba consolidando el nuevo orden feudal.

   En este período de formación del feudalismo, además de la crisis del siglo III d.C., otro hecho relevante fue la presencia bárbara, en su mayoría germánica, en las fronteras del imperio. Los germanos llevaban largo tiempo en contacto con los romanos, no siempre se enfrentaron, en bastantes ocasiones llegaron a ser aliados para luchar frente a otros bárbaros de las fronteras. Incluso muchos germanos recibieron cargos importantes en el Imperio. Por todo esto, los germanos se habían convertido al mismo tiempo en los bárbaros más cultos en su dilatado contacto con Roma. Sin embargo, no estaban exentos del recelo y la oposición de buena parte de la sociedad romana, por lo que también sufrían desprecios, traiciones, e incumplimientos de los pactos que empeoraban la situación, así como las condiciones de vida de este pueblo. Hasta que un día la gota colmó el vaso, y los germanos que malvivían fuera de las fronteras junto a otros pueblos, decidieron el asalto, en el año 406 d.C. se inicia la primera mayor oleada de las grandes invasiones bárbaras que acelerarán la ruina del Imperio Romano Occidental, en la que hay que subrayar que su descomposición era ya anterior a la llegada de los bárbaros. El mundo germánico era una sociedad agro-pastoril eminentemente militar, cuya organización social estaba basada en una aristocracia, y una característica esencial de esta sociedad, fue el papel clave que tuvo el concepto de fidelidad personal como podemos ver en el tipo de vinculación personal denominada comitatus, que será uno de los elementos precursores del sistema feudal.


El Comitatus era un tipo de relación militar propia del mundo germánico, donde un grupo de guerreros decidían libremente ponerse a las órdenes de un jefe, y en efecto, comitatus significaba entrar en compañía del jefe. Este tipo de vinculación germana implica que los hombres además de soldados que reciben órdenes, son compañeros, combaten todos juntos con el jefe, participan del botín ya sea tesoros o prisioneros, y sirven a su jefe con lealtad, cualidad rara en la actualidad.


   En el proceso formativo del sistema feudal participaron otros elementos, como fueron el Beneficium y la Encomendación, propiamente romanos:


El Beneficium, era un elemento típicamente romano, se trataba de una donación por la cual el poderoso hace sus acuerdos. El tipo más frecuente era el precarium, que era una donación a favor de un individuo de posición más baja que la solicita, el bien se disfrutaba en usufructo, es decir, que disfrutaba de la posesión sin ser propietario. Sin embargo, no era raro que el precarium implicara otros contratos abusivos que terminaban capturando más tierras, y por consiguiente, un aumento desmedido de los dominios de los poderosos, la historia eterna de la codicia. Por ello, muchos de los campesinos que huían asfixiados de los impuestos a raíz de la crisis del siglo III que vimos en la primera parte, pasaban de la sartén a las brasas a través de este tipo de concesión. El propio término precarium, que nos ha llegado hasta hoy como precario, alude a una situación desventajosa o contrato con unas condiciones malas, desfavorables, deficientes, inestables, sin seguridad. Hoy día el proceso es similar pero más sofisticado y encubierto, a través de la globalización el imperio privado aumenta sus dominios y el proceso comenzó con... crisis.



La Encomendación era otro elemento de origen romano, que en esencia consistía en un pacto por el cual un individuo de posición inferior o cliente se colocaba bajo la protección de un superior. Hay que señalar que la encomendación poseía una serie de valores morales de carácter personal y temporal, que debían ser cumplidos por ambas partes. El superior estaba obligado a dar protección a su cliente, a defenderlo de cualquier peligro. Mientras que el cliente tenía que mostrar respeto y obediencia hacia su superior, y no comportaba obligación militar alguna al principio. Más tarde, cuando el Bajo Imperio asumió la encomendación se otorgaron a los clientes cargos administrativos y militares. Si bien este sistema, permitía ciertas posibilidades de ascender a cualquier cliente, en función de los servicios prestados con un resultado lo suficientemente agradecido para ser justamente recompensado.


   La crisis del siglo III y evolución de estos elementos en las nuevas condiciones que surgieron a raíz de los trastornos que supusieron la desaparición del imperio romano y la creación de los reinos bárbaros, propiciaron la aparición del sistema feudal.

   En esta conmoción profunda que repercutió en todos los aspectos de la civilización, sobre todo en la manera en que se repartió el poder y la riqueza, hay que tener presente que el cambio no sé obró de la noche a la mañana, multitud de circunstancias e imponderables desembocaron en este resultado final. Si bien el derrocamiento del último emperador Rómulo Augústulo en el 476 d.C., supuso el fin del sistema político del Imperio romano, las estructuras sociales del imperio tardaron más de dos siglos en desintegrarse hasta la eclosión del feudalismo, las grandes transformaciones sociales se operan entre los siglos VIII-IX, teniendo en cuenta que forman parte de otro ciclo de cambios que hemos ido describiendo desde la crisis del siglo III d.C.


Los reinos bárbaros herederos del poder imperial.

   Los propios herederos del poder romano, los jefes bárbaros, adoptaron títulos y métodos de gobierno del extinto imperio y siempre se consideraron bajo la soberanía del imperio romano oriental, aunque lo cierto es que tuvieron una efectiva independencia de Constantinopla.

   Los reinos bárbaros también heredaron la misma ruinosa situación económica del fenecido imperio y no pudieron resolver la decadencia del comercio que siglos antes había producido el declive urbano y la ruralización, con el aumento de poder de los grandes propietarios. Las oleadas de invasiones de nuevos pueblos no cesarían: vikingos, sarracenos y otros piratas… así el comercio en los siglos VIII-IX d.C., fue casi inexistente, también agravado por la inestabilidad política como las luchas intestinas del reino franco, la incomunicación favorece el desarrollo de una agricultura autosuficiente, con lo que se va creando el caldo de cultivo para el feudalismo.

   Otro hecho importante fue que los jóvenes reinos bárbaros serán incapaces de contener a los nuevos invasores, cuyos ataques son rápidos e imprevistos. La inoperancia de los ejércitos reales tradicionales, lentos para organizarse, habituados a guerras previstas, son inútiles para los raudos asaltos por sorpresa. Así, una de las claves políticas del triunfo del feudalismo será la inoperancia de los reyes para afrontar a este tipo de enemigo. Esta razón defensiva vital para el habitante rural hace que los grandes propietarios se conviertan en los principales defensores y protectores de los territorios. Son los únicos líderes en condiciones de reunir una tropa consistente, rápida y eficaz, que pueda contrarrestar a los invasores. En este sentido, puede decirse que el feudalismo en Europa, surgió como una forma de organización social que facilitaba la resistencia y la lucha contra los invasores. Y en esta forma de organización la caballería ocuparía un lugar preeminente, al revelarse como arma militar de primer orden, desplazando a la infantería, por esta misma razón fue también la Edad Media la era de los caballeros.


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0 La Antigua Grecia. Periodos y consideraciones culturales.


   Para un mejor entendimiento de la Grecia antigua vamos a distinguir en la historia de esta civilización dos etapas fundamentales, antes de profundizar en subdivisiones, veremos de forma amena y concisa una sencilla cronología para que tengamos una referencia temporal sólida. Y realizaré algunas consideraciones que afectan sobre todo al presente cultural occidental, cuyas raíces más profundas vienen de esta cultura. A grandes rasgos, la civilización griega podemos dividirla en dos grandes períodos:

- Grecia Prehelénica (2800-750 a.C.), en esta fase se desarrollaron culturas precursoras de los griegos y otras que contienen el sustrato cultural que identificará a los helenos como tales, con una identidad reconocida como propia. Abordaremos varios pueblos, destacando las culturas minoica (cretense) y la micénica (aqueos).

- Grecia Helénica (750-338 a.C.), que es la Grecia genuina, es el período universalmente conocido por contener todo el acervo cultural clásico, siendo la etapa de mayor esplendor y que concluye cuando Alejandro Magno somete Grecia.

   Ya que hemos llegado hasta aquí, por seguir la línea evolutiva de la antigua Grecia añado una fase más, interesa porque es menos conocida, y corresponde este período a una Grecia que no volverá a tener la influencia ni el poder que tuvo siglos atrás:
la Grecia Helenística (338-142 a.C.), este período se desarrolló a raíz de la conquista de Alejandro Magno y finaliza con la conquista romana.

   Estas divisiones y su cronología deben tomarse como una útil referencia, pues toda periodización es compleja y arbitraria, dependiendo de la valoración del historiador. No obstante, la división en períodos es necesaria para poder establecer una secuencia histórica. Cada vez que entremos en un gran período de la historia comprobaremos como lo que parecía muy complejo es en realidad sencillo. Y notaremos el efecto contrario, que lo que parecía muy simple es más profundo y posee un significado más rico que lo que habíamos creído.

Sin duda, el cine, la televisión y otros medios de difusión, por diversos motivos han contribuido y siguen empeñados cada vez más, en distorsionar y confundir el verdadero espíritu de la cultura griega entre otras, en muchos de sus aspectos, alterando esta cultura tan trascendental, que es la cuna de la civilización occidental. A este daño o desatino intencionado, también ha contribuido la eliminación en las instituciones educativas de la lengua griega así como del latín, y finalmente la aniquilación también de la filosofía, religión, literatura, y la propia historia, materias llevadas a niveles precarios en el mejor de los casos. Es decir, todo elemento cultural que antiguamente había permitido a la Humanidad progresar en todos los sentidos y que además ha hecho reflexionar a los seres humanos desde lo más profundo de su inteligencia y corazón, ha quedado extirpado en gran medida en pleno siglo XXI.


   Hoy por primera vez en la historia, las personas creen vivir desvinculados totalmente de la historia, lo que implícitamente significa un total desprecio por los antepasados y por tanto, por la riqueza cultural, experiencia y sabiduría que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Los mecanismos de comprensión humana han quedado a merced de las claves psicológicas modernas que van imponiendo las nuevas estructuras de poder actuales, que eluden la comprensión, la mentalidad, los conceptos, virtudes y valores que podríamos destacar de los tiempos más antiguos. Seguramente los han difamado y alterado porque es más fácil así legitimar otras cosas y de paso hacer olvidar al público general los graves problemas del presente, cuya verdadera causa en todas las épocas es siempre la misma: la codicia, que como decía Diógenes es la tierra patria de todos los males.

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2 La soberania de la Ciencia y el Humanismo.


   Alguna vez nos hemos preguntado si no sería mejor ser un humano primitivo que lo que somos ahora. En cualquier caso, ya es demasiado tarde para volver atrás. Vivimos inmersos en un mundo de peligros nucleares, la contaminación del agua, cielo y tierra, la exposición sistemática a radiaciones electromagnéticas artificiales, la explotación indiscriminada de los recursos hasta la destrucción irreversible de gran parte del medio natural, la congestión del tráfico, el modo de vida vacío superficial-materialista y un largo etcétera.

   Asistimos impotentes al auge del cáncer e innumerables trastornos físicos y mentales, producto fundamentalmente de todo lo anterior. Tantos y tantos males son cosas que nos han despertado y nos han hecho reflexionar sobre el papel director que está tomando cada día la ciencia, hasta el punto de controlar demasiados aspectos de nuestras vidas, hasta el punto de imponerse sobre los rasgos más inherentes al ser humano. ¿Existe un peligro real de que la ciencia niegue al ser humano como tal? Cada día crece entre nosotros la sensación o certidumbre que cada persona es tratada como un número, como un producto que se deshecha cuando no sirve, cuando no produce.

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   La Ciencia es una forma más de conocimiento que nos ha proporcionado una evolución técnica que debería hacernos la vida más fácil, sin embargo ha cometido tremendos errores porque se ha utilizado más con fines de productividad económica que en mejorar la vida de la Humanidad. No debemos dejarnos engañar por la mala propaganda de los tiempos pasados, lo cierto es que hoy no podemos estar nada orgullosos sobre nuestra situación actual, pues teniendo la ventaja que nunca tuvieron nuestros antepasados, poseemos un mayor conocimiento científico, y con todo, los males se multiplican y los problemas tradicionales permanecen: hambre, guerra, enfermedad y muerte. El factor económico una vez más es el azote que siempre ha pesado sobre cualquier otra causa, y en el fondo resulta muy difícil encontrar un conflicto que no haya sido provocado por el deseo de poseer más tierras, recursos, oro y poder.

   Veamos un ejemplo sencillo del descontrol o deriva de una Ciencia al servicio de la rentabilidad. Cuando salieron los primeros coches, todo el mundo quedó contento y satisfecho con el progreso que supuso la creación de los primeros vehículos de motor. Todo un adelanto técnico que acabó extendiéndose por el globo, y todo era maravilloso porque el coche era un exponente más del progreso de la ciencia. Sin embargo, ningún científico pronosticó que llegaría el día en que nos asfixiaríamos por la congestión del tráfico, porque prevalecían los beneficios económicos a corto plazo que los efectos perniciosos para los seres humanos a medio-largo plazo.
   Esta falta de previsión o errores sistemáticos de la Ciencia, se debieron y se siguen debiendo principalmente a la carencia de unos principios cualitativos, y al total sometimiento a unos valores cuantitativos.

   En este mundo, en concreto el mundo más técnicamente adelantado, el poder humano establecido no está al mismo nivel de nuestra conducta espiritual, moral y social. Este desequilibrio entre lo que se debiera hacer y lo que se hace pone en serio peligro a la especie humana.

El mundo habla incesantemente de una manera y obra constantemente de otra.

G. LEOPARDI.   


   En otras palabras, que nada funciona como debiera funcionar. Posiblemente esperábamos más de una civilización que ha alcanzado semejantes cotas de evolución tecnológica.


La insatisfacción en gran medida producida por todos los problemas que padecemos hoy se deben a que en los últimos tiempos la Humanidad ha centrado todos sus esfuerzos casi exclusivamente en el desarrollo de nuestro poder materialista, para ejercer el dominio de unos pocos sobre la inmensa mayoría. En este camino, el progreso tecnológico ha sido vertiginoso, pero hemos descuidado algo muy importante, algo que todas las filosofías y religiones históricas han estado diciéndonos, durante siglos, y es que debemos prestar más atención y dedicar más energía al dominio de nosotros mismos y al mejoramiento de nuestras relaciones con nuestros semejantes.


   La ciencia, la tecnología se ha desarrollado tremendamente, ha sido tal la fijación y el esfuerzo dedicado que nuestra inteligencia y corazón han descuidado otras necesidades fundamentales tales como conseguir que nuestra vida social y nuestra conducta en general alcance un nivel digno para seres que tienen un enorme poder en sus manos.

La civilización moderna adora a la bestia que llevamos dentro, adora a la materia, es materialismo puro.

MAHATMA GANDHI.   


   Nos damos cuenta que no somos aptos para ejercer el poder que tenemos, y esto es la cosa más peligrosa en nuestra actual situación.

Nuestra tecnología se ha hecho tan potente que estamos convirtiéndonos en un peligro para nosotros mismos.

CARL SAGAN.   


   Alguna vez pensamos que la tecnología solucionaría los problemas básicos de una sociedad, pero no ocurre así, y se cumple el dicho que el progreso tiene un precio que tenemos que pagar, literal y metafóricamente. Todos estos males que hemos comentado no aparecen por casualidad ni por un azar del destino o un plan maestro del Hacedor, no. Todos los males que padecemos y que hemos mencionado al principio de este artículo son obra nuestra. El siguiente video escenifica los estragos cometidos, concretamente con los recursos.



   Hoy día se sigue empeñado ciegamente en el desarrollo tecnológico, el poder material, que nos coloca a merced para ser explotados como se ha hecho en el pasado, mientras la vasta mayoría de la raza humana sigue en niveles agrícolas en un grave contraste con los países adelantados. Si la Ciencia continúa estando en manos de grupos elitistas, carentes de unos valores cualitativos, llámese éticos, morales o sagrados, una nueva forma de despotismo reaparecerá y basará su poder en el control tecnológico que está hundiendo sus dientes en todos los aspectos de la vida y que afectará al ser humano en todos los planos de su existencia, con el peligro de obtener un ser humano cada vez más dócil, sin valores, sin convicciones ni reglas, con actitud voluble, vicioso, vacío de contenido, deshumanizado y por tanto, muy fácil de manipular.

   Rousseau creía que el desarrollo de la tecnología y de la ciencia estaba deshumanizando al hombre. ¿Por qué dijo esto?. Esta conclusión se reveló fecunda con toda la evidencia manifiesta del siglo XX de que la ciencia y tecnología, efectivamente están deshumanizando al hombre. Por todo ello, la principal cuestión que quería trasladar en este primer artículo de Zona Pangea es si verdaderamente los verdaderos intereses de la Humanidad son realmente servidos por la soberanía de la ciencia.

Las consecuencias perniciosas de un progreso tecnológico sin restricciones están ya a la vista: lagos y ríos contaminados, una atmósfera envenenada, armas atómicas y todo lo demás. Evidentemente nuestras acciones necesitan nuevas guías... debe haber otro código de valores, otras metas que no sean las de la practicabilidad.

WERNER HEISENBERG.   


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